Los mediodías de los miércoles los he pasado, desde el mes de julio, hablando de medios sociales en Punto Radio con María Senderos. Todo empezó como una simple entrevista y acabó convirtiéndose en un espacio semanal fijo. Hasta el pasado miércoles 27 de febrero, en el que emitimos el último programa. Hoy, las ondas de Punto Radio se han silenciado para siempre.
Ha sido una grata experiencia personal y profesional en la que hemos tenido tiempo de hablar de todo en los más de 30 programas que hemos emitido: Google, Facebook, Twitter, Spotify, blogs, mensajería instantánea, viajes por Internet, política 2.0, o compras por Internet. Y dicha experiencia no ha estado exenta de esfuerzo. He explicado varias veces que yo no soy un profesional del socialmedia o del llamado mundo 2.0. Soy profesional del marketing. Y como tal, es mi obligación estar al día sobre lo que ocurre en Internet. Además, me gusta. Pero muchos programas me han exigido formarme, buscar información, investigar, darle coherencia y sentido al contenido y luego ir a contarlo. Y rellenar 30 minutos de programa no siempre es sencillo.
Este esfuerzo no ha tenido contraprestación económica alguna, pero aún así ha merecido mucho la pena. Me ha servido para aprender mucho más en Social Media, para mejorar mi oratoria y por qué no decirlo, para enriquecer mi marca personal.
Pero lamentablemente, Punto Radio ha cerrado. El miércoles 27 de febrero hicimos nuestro último programa y el jueves acabaron las emisiones. Lo he sentido por mí, pero sobre todo por los buenos profesionales que, con pocos recursos y no pocas zancadillas, conseguían sacar adelante su programación diaria de una manera más que digna.
El último programa lo quise dedicar precisamente a hablar de periodismo e Internet. Como suelo decir, no vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época, y a nadie se le escapa que los nuevos sistemas de comunicaciones tienen mucho que ver. Igual que en su día lo fueron el teléfono o la TV.
Se calcula que 3.879 periodistas han perdido su puesto de trabajo en España sólo en 2012. Han desaparecido 70 medios de comunicación. Otros han sufrido drásticos recortes. Otros los van a sufrir. Los medios de comunicación públicos se tambalean. ¿Han vivido los medios de comunicación por encima de sus posibilidades? Puede ser. Lo cierto es que el modelo empresarial que han desarrollado durante muchos años ya no sirve.
- Por un lado, la nueva coyuntura tira económica ha reducido drásticamente la inversión publicitaria.
- Por otro lado, incluso las marcas que pueden mantener sus inversiones publicitarias están virando dichas inversiones hacia modelos más conversacionales y/o experienciales.
- Y finalmente, las tarifas que los medios de comunicación han establecido durante muchos años se revelan ahora como abusivas. Y más si tenemos en cuenta que tanto los métodos de cuantificación de oyentes/telespectadores/lectores como los de evaluación de la efectividad de la publicidad convencional están en entredicho.
Y, ¿qué hicieron los medios ante este nuevo contexto? Las televisiones pusieron sus contenidos en Internet con menos anuncios que en sus emisiones, y con tarifas más baratas. Las radios pusieron enlaces a las emisiones en sus webs y comenzaron a crear podcast. Los periódicos pusieron su contenido gratis en Internet. Se invirtieron muchos recursos en disponer el contenido, pero no se generó una estructura sostenible en lo económico. Y la ecuación es por todos conocida: disminución de los ingresos, aumento de los costes y por lo tanto menos periodistas en las redacciones, menos medios para realizar su trabajo e inevitablemente, periodismo de peor calidad.
Algunos han querido ver en la digitalización el problema, y otros la solución. Lo que ha dejado claro la digitalización es que una revolución no ocurre porque las personas utilicen nuevas herramientas, sino porque adoptan nuevos comportamientos. Nuestros comportamientos como consumidores de información y de contenido audiovisual han cambiado. Eso significa que ahora leemos el periódico o vemos series en la red; pero lo que ha cambiado es que cuando vemos un contenido audiovisual en TV, no lo hacemos como otrora. Ya no tenemos un mensaje que el emisor lanza y que el receptor recibe. Ahora, lo emite y el receptor decide qué ocurre con él. Lo olvida, lo comporte, lo denuncia, lo amplía, lo completa…. El contenido ya no es patrimonio, por lo tanto, de un grupo reducido de personas que lo encripta y lo lanza. Ahora el contenido tiene un componente social. Ya no somos “audiencia”. Ahora somos “usuarios”.
Obviamente, no tengo la solución al problema, pero si esperas resultados diferentes, debes hacer las cosas de otra manera. Y eso no es sencillo, porque implican hacer las cosas de manera distinta, cambiar mentalidades, dejar atrás formas de trabajo, modificar creencias y entender que nada volverá a ser como antes. Y tal vez lo más complicado: hablamos de adecuarse a cambios culturales y al mismo tiempo, modificarlos, haciendo que el periodismo y los medios encuentren de nuevo su espacio. Con una audiencia que se ha acostumbrado al “todo gratis” y a la escasa calidad, no es un camino sencillo. Lo dije en mi último programa en Punto Radio: el futuro de los medios de comunicación pasa por tres pilares:
- El primero es una profunda transformación de los medios tal y como hoy los entendemos. Tal vez la sociedad no necesita 40 canales emitiendo 24h/7d, ni periódicos diarios en los kioskos. Tal vez los medios ya no van a tener delegaciones en cada ciudad, ni periodistas en nómina. Tal vez los medios no van a ser o radios, o revistas, o televisiones, o periódicos, sino que van a ser radios, revistas, televisiones y periódicos al mismo tiempo.
- El segundo es cambiar de un modelo de emisión más o menos libre, a otra basada en los contenidos de pago. Sí, sé que es muy fácil escribirlo y muy complicado de llevar a cabo. Porque hablamos de un cambio cultural muy importante. A priori, la pregunta sería: ¿está la sociedad preparada para pagar por contenidos periodísticos y/o audiovisuales? Si la gente de Ikea (creo que de marketing saben un rato) hubieran pensado que esta era la pregunta cuando decidieron penetrar en el mercado español, hubiéramos tenido que cruzar los Pirineos para comprar una estantería Billy. Ikea encargó un estudio que les dijo que muy poquitos españoles estaban dispuestos a pagar por un mueble que luego tendrían que montar ellos mismos en sus casas. Afortunadamente, Ikea pensó que esta no era la pregunta. La cuestión era: ¿Puede Ikea satisfacer necesidades actuales, visibles u ocultas, en la sociedad? Y en la misma tesitura están hoy los medios de comunicación. Por cierto, España es el mercado más rentable de Europa para la marca sueca de muebles.
- El tercer pilar es hacer que el periodismo vuelva a su esencia. Y esto pasa por practicar un periodismo de más calidad y elaborar contenidos para los medios de mayor calidad. Porque parece complicado lograr modelos de negocio sostenibles basados en contenidos de baja calidad y dudoso buen gusto. Hablé sobre este tema e el post ”¿Pagarías un euro por ver Salvados?” sobre el programa de Jordi Évole. Un modelo de pago basado en el tipo de información que ofrecen los medios de comunicación tiene el mismo futuro que el inventor de esta cerveza augura a los periodistas. Pero imaginemos que el periodismo cambia. Que volvemos a un periodismo crítico con el poder, que detesta la sumisión, que se pringa en investigar hasta el final, que implica al usuario y le cede el protagonismo, que crea nuevos géneros e innova en formatos, que se mete en el corazón de las historias, que entretiene de verdad, que educa y forma, que sensibiliza y despierta conciencias.
Yo sí pagaría un euro por ver Salvados. Y pagaría un precio justo por leer al gran Martí Perarnau (sé que lo voy a hacer en breve). Se trata de buscar una buena ecuación entre coste y calidad. El usuario va a estar dispuesto a pagar, siempre y cuando el precio sea justo, la calidad se ajuste a las expectativas y se le ofrezca valor añadido en forma de usabilidad, multipantalla, contenidos extra, experiencias o participación.
Yo también creo que el periodismo es necesario para preservar la democracia. Y ésta vive horas muy bajas. Un sistema financiero descontrolado, unas instituciones políticas en entredicho y una clase política que se ha desprestigiado a sí misma requieren de un espacio en el que los medios de comunicación, junto a los ciudadanos, tienen mucho que decir.
Mientras tanto, y como decía al principio, seguirán cerrando otros medios, igual que ha ocurrido ahora con Punto Radio. Aprovecho estas líneas finales para mandar un caluroso saludo a María Senderos, David González, Mikel Uriarte, Gonzalo Otero y el resto de profesionales de Punto Radio que me trataron excepcionalmente bien durante casi un año. Cuando en la vida se cierra una puerta, siempre hay otra por abrir.














