Llevamos ya muchos años escuchando eso de que los medios de comunicación están en crisis. Despidos por doquier, medios que desaparecen, fusiones antinatura……. Algunos echan la culpa a Internet. Otros dicen que la crisis económica ha hecho que la disminución de la inversión publicitaria descienda dramáticamente. Sólo en el mes de marzo de esta año, el descenso se cifra entre el 15% y el 23%. También hay que piensa que los medios están demasiado fragmentados. Mi opinión es bien diferente. No creo que se trate de un problema de ingresos publicitarios, ni tampoco por Internet. Básicamente, creo que existen dos motivos. El primero responde al nuevo tiempo en el que vivimos. La red tiene mucho que ver, pero este tiempo no es exclusivo de ella. El consumidor/ciudadano está más formado, la competencia es cada vez más mayor, y esto obliga a las marcas a adaptarse a un nuevo paradigma de la comunicación. Hasta hace poco, el sistema se basaba en repetir un montón de veces un anuncio más o menos creativo. Así, la marca obtenía notoriedad. Sólo por el hecho de que apareciera en Televisión, ya se consideraba una marca importante. Se hablaba de GRSPs y de OTS. Hoy, esto ya no vale. Hablamos de conversar con el consumidor-ciudadano, de generar emociones, de vivir experiencias, de construir la marca con la comunidad, de crowdsourcing.
Y después, tenemos el principal problema: los medios de comunicación convencionales ofrecen contenidos de una calidad ínfima. ¿Por qué voy a pagar por leer un periódico cuando puedo leer el blog de una persona con más experiencia y mejor formada que la que firma las noticias del periódico? ¿Cuando puedo acceder a decenas o cientos de puntos de vista en un sólo click?
Esta doble situación suponía un cambio de paradigma, y los grandes grupos de comunicación estaban (están) obligados a reinventarse y cambiar su modelo de negocio. Lejos de eso, lo que han hecho (en el mejor de los casos) es intentar trasladar el viejo modelo de negocio a la red. El esquema está basado en ofrecer al consumidor unos contenidos en forma de noticias, vídeos o artículos de opinión, y llenar la página de banners, formatos rich-media o vídeos pre-roll. La mayoría de estos formatos son reproducciones de los que se utilizan en prensa escrita, TV o radio adulcorados con innovaciones tecnológicas. Es decir, se trata de una comunicación basada en la interrupción, que generalmente resulta molesta para un usuario que en la mayor parte de las ocasiones cierra el anuncio antes si quiera de haber podido ver la marca. Evidentemente, aquellos maravillosos medios no han entendido el cambio de paradigma. Antes asistíamos al monólogo de nuestro canal de televisión. La llega del mando provocó que como máximo pudiéramos cambiar de canal o poner el teletexto. Ahora, cuando navegamos, los usuarios tenemos el poder. Con nuestro razón decidimos qué vemos, cuándo lo vemos y cómo lo vemos.
La prensa escrita ha comenzado un viraje hacia plataformas de pago por ciertos contenidos que ya no se pueden leer en la versión web de los diarios, mejorando además la experiencia del usuario y ofreciendo ciertas mejoras e interactividad. Sin embargo, plataformas como Orbyt o kioskoymas están hoy por hoy despegando, y no hay ninguna certeza sobre la validez.
En este contexto surgen las voces de que lo que el usuario quiere es leer el periódico gratis, ver series de TV gratis, ver partidos de fútbol gratis. Pero esta me parece una versión reduccionista del asunto. Yo estoy disupuesto a pagar por contenidos de ese tipo. Pero siempre bajo una serie de premisas:
- La primera es que los contenidos sean de calidad. Sinceramente, no voy a pagar ni un sólo euro por ver ningún programa de Telecinco. Tampoco voy a pagar por la mayor parte de las noticias que publica un diario local, cuando sé que blogueros y tuiteros de mi ciudad me las van a contar con la misma calidad y probablemente sin hacer reverencias al poder establecido. Y sinceramente, la mayor parte del contenido al que podemos acceder hoy en día en los grandes y viejos medios de comunicación se encuentra muy falto de calidad, como bien se explica en este post.
- La segunda, que se pague un precio justo por dichos contenidos. Si nos vamos a la industria de la música, encontramos el claro ejemplo de lo que no es un precio justo: 18 euros por un disco. Incluso en los nuevos modelos de compra de música en Internet los precios siguen siendo abusivos y remontándose a una época pasada en la que los costes de fabricación y distribución nada tienen que ver con los actuales.
- La tercera condición es que, atendiendo a la nueva era en la que estamos, el consumidor-ciudadano-usuario no sea un mero espectador del contenido por el que ha decidido pagar. Tiene que poder implicarse, participar, ser protagonista. Interactuar con otros usuarios o con los protagonistas de los programas que ven. Opinar. Apostar. Y por qué no, decidir.
El título de este post no es casualidad. La irrupción de “Salvados” y Jordi Évole ha supuesto una bocanada de aire fresco al panorama televisivo. Ofrece un enfoque de la actualidad que ningún medio masivo es capaz de ofrecer hoy por hoy. Habla de temas que preocupan a la gente. Y además (para tratarse de un programa semanal) cuenta con una excelente realización.
El 15 de abril de 2012, “Salvados” emitió “Poli bueno, poli malo”, sobre el papel de la policía antidisturbios en los últimos meses. El programa lo vieron 1.792.000 espectadores (un destacado 9,2% de share). En el momento anterior al inicio de “Salvados”, y en su intermedio, se emitieron un total de 38 spots (10 de 10 segundos, 13 de 20 segundos, 12 de 30 segundos, 2 de 40 segundos y 1 de 45 segundos). Esto hace 14 minutos y 5 segundos de publicidad. La tarifa del spot de 20 segundos en Prime Time en La Sexta equivale a 15.700 euros (Fuente: www.oblicua.es) Así que haciendo un cálculo aproximado, en un programa de Salvados se ingresan por publicidad aproximadamente unos 624.100 euros. En realidad sería bastante menos, puesto que las centrales de medios se financian con jugosos descuentos por volumen de compra de publicidad. Pero como esto no deja de ser una aproximación, lo dejaremos así.
Con estas cifras, pongamos que el usuario tuviera que utilizar una plataforma de pago para ver “Salvados” y pagar 1 euro. Sería poco razonable pensar que La Sexta hubiera mantenido el nivel de audiencia y hubiera recaudado 1.792.000 euros, porque muchas personas no estarían dispuestos a pagarlo. Otras personas preferirían esperar un par de días para verlo en la web o descargárselo. Pongamos que el número de personas que deciden pagar ese euro fueran la mitad de los espectadores. Eso sumaría casi 900.000 euros. Es decir, en torno a 1/3 más de lo que se ingresa por publicidad.
Cada cual podrá contestar a la pregunta que titula este post con un sí, un no, o un depende. Mi respuesta es SI. Salvados es el primer programa de Televisión en muchos años que me hace estar expectante delante del televisor en el momento en que empieza (ciertas retransmisiones deportivas al margen). Si además me quitan los anuncios, permite interactuar con otros televidentes o con @jordievole, sugerir temas a tratar en el programa, ver el programa cuando yo quiera en el dispositivo que yo quiera, en calidad Full HD, ofrecer contenidos en exclusiva, o por qué no, poder incluso construir una red colaborativa en Internet sobre los asuntos que denuncia, estaría encantado de pagarlo.
Lo mismo me ocurre con el resto de canales de TV, o con los contenidos que ofrece un diario. No voy a pagar un euro por un periódico del que me interesan 6 u 8 noticias a las que puedo acceder por medio de blogs, de Twitter, de la radio o de la versión digital de los periódicos. Esto es lo que los grandes medios intentan, colarme un montón de contenidos sin interés, con enfoques a veces poco noticiables, y de baja calidad.
Pero si estoy dispuesto a pagar un precio razonable por los programas, contenidos, series, canciones o películas que me gustan si me ofrecen cierto valor añadido. Igual que estoy dispuesto a pagar 2,20 euros por una cerveza en un bar con buena música mientras hablo con otras personas, en vez de tomármela sólo en casa.













